El amor educa a los animales

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El amor educa a los animales y eso fue algo que el hombre fue entendiendo a lo largo de los años. Hoy vamos a hablar de cómo fue cambiando nuestra relación con los animales con el pasar de los años.

Un poco de historia

Durante miles de años se consideró a los animales solo como fuente de alimentación y abrigo y como ayuda para diversos trabajos físicos. La característica de estas relaciones no permitía ver en ellos más que un recurso para sobrevivir y alcanzar así beneficios para el ser humano.

En la antigüedad el hombre trataba despiadadamente a los animales. Además no permitía que se abrieran canales o vías de contacto para que la relación humano-animal se modificara. Las acciones de educación, doma e instrucción de los animales se hacían con crueldad. La concepción de cómo debían educarse las denominadas “bestias brutas” era con rigor, golpes y penurias. Se pensaba que con más brutalidad se conseguían mejores resultados. Lo cual suena algo totalmente ilógico en la actualidad.

En el caso de los animales de trabajo con los que se compartían gran cantidad de horas en la vida, comenzaron a acortarse las distancias. Y en algunos casos, se iniciaron cambios en la relación humano-animal.

Este aspecto se hizo puntual en el caso del caballo. El cual acompañó al hombre en el transporte, en la guerra y en las labores de labranza. Es decir, la vida del hombre estaba, por momentos, directa o indirectamente dependiendo del animal. Y esto le otorgaba al animal categoría de compañero, salvador o amigo.

La relación con los perros a lo largo de los años

En el caso del perro la situación es algo diferente. Su acercamiento al hombre contemporáneo se vincula a su función de compañero en la caza, de protección del hogar y pastoreo.

De manera que desde el inicio hay un contacto físico más íntimo y una convivencia más extensa. Esto permitió, junto al carácter afable, bonachón y valiente de los caninos, desarrollar una relación más semejante a la de amigo del humano; que protege y acompaña incondicionalmente.

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El amor educa a los gatos.

Los años pasaron y las cosas fueron cambiando

Algo fue cambiando, inicialmente con el perro y, mucho después, con el gato. El cual fue transformándose de animal funcional a mascota, es decir, que el sentido de tenerlo y mantenerlo estaba vinculado al amor y no solamente al provecho. Entonces, la cría y la educación también experimentaron un giro brusco y radical. Empezó a ser menos rigurosa, sin castigos y con más estímulos positivos. Así se alcanzaron metas impensadas en la antigüedad, cuando solo se aplicaban malos tratos, intimidación y represalias.

La ciencia veterinaria también evolucionó junto a la modificación de este paradigma, y se especializó en los diagnósticos y terapias. Se desarrollaron métodos de estudio sobre la psicología del comportamiento, mejor denominada Etología Animal, y esto fue permitiendo comprender y mejorar los vínculos entre personas y animales.

Conclusión

Es cierto que el inicio vincular del hombre con el animal respondía absolutamente al interés del hombre. Pero con el paso del tiempo, la relación fue mutando a una categoría vincular nueva que se denominó “amigo animal”; aunque no siempre posee la reciprocidad en el vínculo. Ya que sabemos que en este “contrato afectivo”, el animal siempre cumple con su parte y nosotros, en ocasiones, lo hacemos a medias. Por eso siempre debemos brindarle amor a nuestra mascota.

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