¿Por qué los perros se pelean?

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Hoy vamos a hablar de un tema que inquieta a mucha gente: ¿Por qué los perros se pelean?. Seguramente mas de una vez viste a dos o más perros pelear entre sí, y te preguntaste ¿cuál será la causa de la pelea? es por eso que en este articulo vamos a tratar de sacarte todas las dudas.

En nuestra sociedad la agresividad posee una connotación negativa, ya que nuestra sociabilización y educación ha moderado nuestro comportamiento primitivo y por eso se condenan las expresiones agresivas. Pero esta es una característica fisiológica en los animales, por supuesto en la medida justa, y como reacción apropiada en base al estímulo que la provoca.

Es decir, es normal que exista agresividad en el mundo animal porque constituye una respuesta natural ante situaciones de defensa. Ya sea del territorio, del alimento o para dirimir las disputas durante la reproducción sexual.

No obstante de tener un origen natural y primitivo, no toda agresividad es justificable. Y aún siéndolo, esta puede representar una situación desagradable para propios y extraños. Debemos trabajar para evitarlo, moderarlo o corregirlo. Puede ser normal que una hembra se muestre recelosa al ver que manipulan sus cachorros o si un animal merodea su madriguera. Pero resulta injustificable, o no tolerable, que ese mismo animal ataque intempestivamente a otro, sin causas aparentes.

Tipos de agresiones

Tipos de agresiones entre perros

La ciencia veterinaria ha podido clasificar, según la naturaleza y mecanismo involucrado del comportamiento. Existen muchos tipos de agresiones, algunas pueden ser: por dominancia, por miedo, protectora o posesiva, territorial, predadora, maternal, aprendida, intraespecífica, por juego, por dolor, etc.

Como vemos, hay numerosas razones por las cuales un animal puede atacar a otro o a una persona. Seguidamente nos abocaremos a desarrollar los comportamientos que desencadenan la agresividad entre pares.

Causas más comunes

Existen muchos motivos para que los animales se peleen entre sí y se pongan en funcionamiento variados mecanismos. En los cuales, a menudo, se mezclan diversos tipos de agresiones que confluyen en un ataque. Los perros, al evolucionar de los lobos, manifiestan una conducta y organización social similar a la de estos. Su estructura social, de tipo vertical, implica un animal dominante en la cúspide de la jerarquía y los subordinados de rango inferior. Cuando el dominante se siente desafiado en su jerarquía por un subordinado, se dispara la agresión por dominancia.

En ocasiones, estas situaciones suceden por lo siguiente:

  • Cuando hay un equilibrio frágil, o uno de los subordinados alcanza la madurez sexual y disputa el liderazgo.
  • Cuando el líder envejece o enferma, o bien por la intervención de los dueños que modifican el equilibrio preestablecido.

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Otras causas

En otros casos la defensa del territorio es el móvil de los ataques. Es común que estas situaciones se manifiesten con animales que penetran en el territorio o merodeen el mismo. Aquí, como en otras situaciones, resurge la descendencia del lobo que motoriza la defensa del territorio; ya que, ancestralmente, preservar el territorio constituye la supervivencia misma. Nuestros perros defienden el mismo con uñas y dientes, y no dudarán en atacar a los vecinos con los cuales comparten y disputan el límite impuesto por los seres humanos.

Con frecuencia los propietarios creen que el detonante de los conflictos entre los perros del hogar son los celos. Y sostienen estas teorías al experimentar que muchas peleas suceden cuando ellos llegan a casa y se genera un gran alboroto entre los animales para ver cual saluda primero al dueño.

Por lo anterior, podemos deducir que el conflicto está dado porque el líder la jauría quiere y debe saludar primero al líder de la manada. En este caso el propietario, ya que el apoyo del líder fortalece la posición dominante del perro que lidera.

Los propietarios, con el afán de agraciar a todos y no dejar a ninguno de lado, saludamos sin tener en claro que disparamos o que prolongamos el conflicto de jerarquía al favorecer a los más débiles con nuestras caricias. Además que prolongamos la necesidad de la manada de resolver sus conflictos de liderazgo a través de la agresividad.

Conclusión

Un perro con cara de preocupado

Mientras más animales tengamos, más chances hay que se susciten los problemas; y mucho más si en el grupo hay varios machos; ni que hablar si coexisten hembras que estén sexualmente receptivas. Ya que eso aumentará la necesidad de luchar por el liderazgo para controlar el territorio y reclamar el derecho a reproducirse.

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