Anorexia nerviosa: “No sentir gusto por la vida”

¿Qué es la anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario caracterizado por un rechazo a la comida y un excesivo temor a engordar. Se observa generalmente en personas jóvenes y suele manifestarse por un descenso anormal de peso, suspensión de la menstruación (en el caso de las mujeres) y una percepción distorsionada del propio cuerpo. Puede presentarse también en varones.

Anorexia nerviosa: Excesivo control

Las personas anoréxicas tienden a controlar en exceso las cantidades y tipos de alimentos que consumen, consideran las calorías y la preparación. La lista de alimentos prohibidos se hace cada vez más larga y terminan consumiendo muy poca variedad. Incluso sucede que si prueban algo fuera de su dieta les cae mal, se descomponen. También tienden a hacer sacrificios extremos como pasar varias horas sin comer, quizás tomando solo mate, café, té de hierbas, un complejo vitamínico o una gaseosa edulcorada. Pueden pasar todo el día sin ingerir alimentos.

En algunos casos dedican demasiadas horas a la actividad física, aunque a veces optan por alargar la jornada de trabajo o de estudio, así no queda tiempo libre para las tentaciones, es decir, encontrarse en situaciones que las pongan en contacto con la comida. Su gran temor es el aumento de peso, que controlan frecuentemente, en casos extremos varias veces en un mismo día.

Este trastorno alimentario está presente en personas con rasgos obsesivos. Son sujetos perfeccionistas, exigentes, controladores; por lo general irritables, sensibles, con cambios de humor repentino. De base, hay un grave problema de autoestima e inseguridad. Incluso puede tratarse de una depresión ansiosa, ya que presentan elevados montos de ansiedad y nerviosismo.

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Realidad distorsionada

La realidad distorsionada de las personas que sufren de anorexia nerviosa

En la anorexia hay una percepción alterada de la realidad. La persona que padece esta enfermedad tiene una imagen corporal distorsionada, se ve gorda aunque esté cerca de la desnutrición. Debido al temor a aumentar de peso, hace un fuerte intento por continuar con la vida cotidiana sin comer lo suficiente, por lo que responde agresivamente si alguien le menciona que tiene un problema alimentario. No tiene sensación de hambre, come por obligación.

Esto indica la desconexión con algunos registros corporales ya que tampoco percibe el cansancio como el resto de las personas. Por lo general no se reconoce como enferma ni acepta sugerencias de la familia o indicaciones médicas. Siente que está todo bajo control, que solo se está cuidando. Debido a esta negación de la enfermedad es muy difícil que llegue a realizar una consulta. Suele mentir acerca de la comida que consume o simular que come.

Algunas personas luego de masticar escupen, otras se provocan el vómito, abusan de laxantes, diuréticos o de sustancias como el alcohol, el cigarrillo, el café, las gaseosas, etc. Cambian su modo de vestirse, empiezan a usar ropas sueltas en capas para que nadie observe su cuerpo. Solo cuando comienzan a tener síntomas graves como desmayos, deshidratación, desnutrición, desaparición de masa corporal, dificultad para concentrarse, estreñimiento, problemas cardíacos, etc., permiten la intervención de los profesionales.

Esta enfermedad requiere un abordaje interdisciplinario: psiquiatra, psicólogo, nutricionista, médico clínico. Y en ciertos casos se sugiere la internación.

Algunos factores psicológicos

Factores que afectan a las personas con anorexia nerviosa

Si bien ya mencionamos algunas características de personalidad se puede agregar que, junto con la inteligencia de estas personas, conviven aspectos infantiles sin resolver. Con su enfermedad logran la atención de sus padres y pueden crear la ilusión de volver a ser pequeñas y recibir los cuidados necesarios. Quizás, puede deberse a cierta sobreprotección en el ámbito  familiar o a no haber logrado cierta autonomía para desenvolverse en el entorno.

También se puede presentar en una personalidad desafiante del tipo: “no necesito comer como el resto de las personas”. Este rechazo a la comida implica una dificultad para establecer contacto con los otros. Es común que no puedan disfrutar o conectarse con el placer, por lo que pueden presentar además, bloqueos o desinterés en la sexualidad. Tienen escasas posibilidades sociales, por lo que son personas solitarias, introvertidas o que tienden a sobre adaptarse.

“Meticulosas, inteligentes, compulsivas, estas personas llegan a poner en riesgo su propia vida, en los casos más extremos.”

Cuando aparece este trastorno en la adolescencia, el joven está resolviendo con su enfermedad una distancia y un conflicto de la pareja de sus padres. Ya que, necesariamente, al mirarlo con preocupación y buscar su bienestar, sus padres pueden permanecer unidos y olvidarse de lo que los separa. Por eso cuando hay un menor de 21 años con este trastorno se sugiere indefectiblemente la terapia de familia

El gusto por la vida

En realidad, en la anorexia, el problema no es con la comida, es con la vida y como enfrentarla. Una persona que no come, no puede tomar lo bueno de la vida. Está en contradicción con su deseo de estar o no estar en este mundo. Así como no siente hambre, tampoco puede registrar sus necesidades internas, y por lo tanto, tampoco el placer de estar en contacto pleno con los otros. Por lo tanto, la primer pregunta para acercarnos al problema puede ser: ¿Cómo estas con la vida?

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